Lo más reciente >>>

Rafael Guastavino, el arquitecto valenciano que construyó el Nueva York del siglo XX

Estimated reading time:6 minutes, 29 seconds

Guastavino fue un genio, hoy casi olvidado en su Valencia natal, donde sólo tiene una pequeña calle cerca de la playa de La Malvarrosa, que exportó la arquitectura mediterránea a la ciudad de los rascacielos. Otro valenciano universal a reivindicar y que desde los poderes públicos se debería poner en valor.

El arquitecto que llevó a Nueva York a un nuevo nivel arquitectónico

Guastavino fue capaz de reponerse a varias bancarrotas y de levantar uno de los mayores imperios de la construcción de la América de finales del XIX. Sin sus obras públicas y privadas, el Nueva York actual sería prácticamente inimaginable: solo en Manhattan se conservan hoy casi 200 edificios en los cuales intervino la mano de Guastavino, y más de 350 si ampliamos el catálogo a toda la ciudad.

Estación Grand Central de Nueva York

Estación Grand Central de Nueva York

Entre las intervenciones arquitectónicas de Rafael Guastavino podemos encontrar lugares míticos como el Carnegie Hall, la estación Grand Central o numerosas estaciones de la red de metro de la ciudad de los rascacielos. ¿Pero cómo un hombre que llegó al Nuevo Mundo con los bolsillos casi vacíos y sin saber hablar inglés logró tal éxito?

Estación de metro de Nueva York desarrollada por Guastavino

Estación de metro de Nueva York desarrollada por Guastavino

Bóvedas a prueba de incendios para aplacar el miedo de los neoyorquinos

Con la sociedad norteamericana aún aterrorizada por los devastadores incendios de Chicago (1871) y Boston (1872), las grandes ciudades, en pleno desarrollo urbanístico, necesitaban nuevos materiales que resistieran al fuego. Guastavino, que llegó a Estados Unidos sin apenas fondos y desconociendo el idioma local, supo detectar el terror que la sociedad neyorquina tenía al fuego. Las bóvedas tabicadas de ladrillo y cemento diseñadas a prueba de fuego por Guastavino estuvieron inspiradas en las clásicas cubiertas valencianas, herencia de la arquitectura hispanoárabe eran la alternativa perfecta al hierro y la madera. Guastavino estaba en el lugar y momento adecuados, y aplicó su estilo a las necesidades de una ciudad que necesitaba reinventar su arquitectura para superar su temor.

Puntualización sobre la bóveda tabicada

Se trata de otra cosa de las que el nacionalismo catalán quiere apoderarse. ¿Cómo? Denominándolas falsamente «bóvedas catalanas» -así consta en algunas webs y blogs nacionalistas, incluso han intentado asentar esa denominación en Wikipedia a través del ejército de wikipedistas del «oficioso» CNI catalán-, cuando en realidad es un sistema de construcción de bóvedas conocido en todo el arco mediterráneo, desde el sur de Lusitania hasta Constantinopla, teniendo su más alta representación hispana en Sevilla, Valencia, Extremadura y todo el Aragón mudéjar. De hecho, encontramos ejemplos destacados tanto en todo el sur de Europa (España, Francia, Italia) como en el norte de África (Argelia, Túnez). En Valencia, el Convento de Santo Domingo sería un buen ejemplo.

Guastavino y Nueva York

Guastavino desembarcó en Nueva York en el año 1881, con casi 40 años y acompañado de su cuarto hijo, Rafael, de la niñera de éste -con quien dicen que había huido de Barcelona porque mantenían una relación sentimental-, y de las dos hijas de la niñera. Recién separado de su esposa, Pilar Expósito, hija adoptiva de unos tíos de Guastavino, quienes le acogieron en Barcelona mientras estudiaba en la Escuela Especial de Maestros de Obras, tras haber abandonado una -dicen- prometedora carrera musical en Valencia. Su ex mujer emigró a Argentina con sus otros tres hijos, a los cuales no volvió a ver nunca más. El arquitecto dejaba atrás un escaso bagaje profesional en Cataluña, y, según las malas lenguas, una estafa basada en un sistema de pagarés con la que financió su «huida» a América.

Recién amerizado en Nueva York, trabajó como delineante para una conocida revista de arquitectura. Con los ahorros conseguidos a raíz de su trabajo en esta revista, diseñó y lanzó una innovadora campaña de publicidad: construyó dos casas utilizando lo que denominó «Guastavino Tile» -ladrillo Guastavino- y las incendió ante los medios, con la finalidad de demostrar que el fuego no podía con ellas. El resultado de estas demostraciones asombró a despachos de arquitectura tan prestigiosos como el de Bertrand Goodhue, quien pronto comenzó a contar con Rafael Guastavino.

Biblioteca Pública de Boston

Biblioteca Pública de Boston

Guastavino ofreció en su momento al despacho de McKim, Mead & White añadir sus bóvedas valencianas al proyecto de la Biblioteca Pública de Boston sin cobrar nada por ello: nació así la empresa Guastavino Fireproof Construction Company, de la cual llegó a tener hasta doce delegaciones por todos los Estados Unidos, una fábrica de baldosas propia y un total de veinticuatro patentes.

El declive de la empresa Guastavino

La alta resistencia de sus cúpulas – bóvedas, unida al bajo coste de ejecución y a una bella sencillez que enlazaba de modo perfecto con los estilos preponderantes en ese final de siglo XIX -el Beaux Arts y el Neogótico-, dominó el mercado hasta la década de los años 30 del siglo XX, momento en el que el racionalismo, el hormigón y el acero se impusieron.

The Spanish Castle, propiedad de Guastavino en Asheville

The Spanish Castle, propiedad de Guastavino en Asheville

Basílica de Saint Lawrence, Asheville

Basílica de Saint Lawrence, Asheville

Guastavino ya había cedido el testigo de la empresa a su hijo unos años antes para retirarse en Rhododendron, una propiedad familiar en Asheville (Carolina del Norte) a la cual los habitantes locales llamaban «The Spanish Castle», en la cual agasajaba a sus amigos con paellas, y donde se casó con una amante mexicana que había conocido. Sus restos reposan en Asheville desde 1908.

Cuenta la leyenda que en señal de agradecimiento al sacerdote de Asheville, regaló la Basílica de St. Lawrence, inspirándose en la Basílica de la Mare de Deu dels Desamparats de Valéncia.

Rafael Guastavino hijo perpetuó el estilo de su padre y su nombre durante varias décadas, realizando algunos proyectos de gran importancia para la empresa, como el Capitolio de Nebraska, la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Pensilvania) o la iglesia bautista Riverside de Nueva York.

Tras la muerte de Rafael Guastavino II en 1950, la marca Guastavino siguió en activo como empresa, controlada por la famila Blodgett, históricos socios de Guastavino, aunque con menor presencia en el mercado de la arquitectura y la construcción, hasta 1962, año en el cual cerraron su última delegación, la de Woburn (Massachusetts), dejando un legado de más de mil edificios -algunos de ellos incluso en Canadá, Cuba o la India-.

Y así concluimos en El Faro de Valencia este recorrido por la vida de estos embajadores de la arquitectura valenciana y española, y destacados empresarios en el Nuevo Mundo: Rafael Guastavino y su hijo.

Como curiosidad: desde que Jacqueline Onassis inició en 1964 una batalla legal para la salvar la estación Grand Central, la obra de Guastavino ha ganado numerosos admiradores, que se hacen llamar ‘guastafarians’. No en vano The New York Times le bautizó como ‘el arquitecto de Nueva York’ a su fallecimiento en 1908, dado que construyó algunos de los edificios más importantes de la historia de la arquitectura de Estados Unidos.

RTVE emitió en 2016 dentro del programa «Imprescindibles» un documental – película sobre la vida y obra de Rafael Guastavino: «Guastavino, el arquitecto de Nueva York».

 

0

No Comments

Deja una respuesta

https://eactivate.com/

Encuestas

¿Necesitamos los valencianos un partido político propio para defender de verdad nuestros intereses?

  • Me da igual la política. (0%, 0 Votos)
  • Ya tenemos a Compromís. (2%, 2 Votos)
  • Los partidos nacionales ya nos representan. (5%, 6 Votos)
  • Sí, pero uno grande y bien dirigido. (85%, 105 Votos)
  • Más partidos no, gracias. (8%, 10 Votos)

Votantes totales: 119

Cargando ... Cargando ...

El Faro en Facebook

Peris y Soler Seguros Silla y Picassent
A %d blogueros les gusta esto: