¿Sabías que la teoría de la repoblación catalana de Valencia ha sido cientifícamente invalidada?

Repoblación catalana de Valencia NO

Muchas veces y por diversos historiadores y filólogos. Sin embargo es la que ha adquirido la categoría de oficial, la que imponen y enseñan a los escolares valencianos, la que defienden historiadores y filólogos apesebrados por el pancatalanismo, y la que se ha impuesto como verdad absoluta, dejando cuanto menos como creencias populares, cuando no como tendencia política, las otras dos teorías existentes alrededor de la lengua hablada en el Reino de Valencia: la teoría autoctonista y la teoría occitanista.

La infiltración de agentes catalanistas en la Universitat de Valéncia desde los años 60 (y posteriormente en las demás, como hijas de ésta), la catalanización onerosa de los ámbitos políticos y culturales valencianos, la compra de voluntades y la, finalmente, aplicación de estrategias de ingeniería social sobre la sociedad valenciana desde la metrópoli del pancatalanismo, Barcelona, han sido los principales factores de esta ceremonia de confusión y genocidio lingüístico al cual se está sometiendo al pueblo valenciano.

Es la teoría autoctonista o mozarabista, sostenida por puro amor a Valencia, a la ciencia y a la verdad, por intelectuales y estudiosos como Amparo Cabanes Pecourt, Antonio Ubieto Arteta, Manuel Mourelle de Lema, Leopoldo Peñarroja Torrejón, o más recientemente Teresa Puerto, Juan Vanrell, Miquel Àngel Lledó u Òscar Rueda Pitarque, la que defiende la singularidad e independencia de la lengua valenciana en base a la preexistencia de un romance prejaimino, documentado, a la aportación de catalanes a la repoblación valenciana de menos del 5%, y al cumplimiento de los requisitos que la ciencia filológica exige para considerar a un habla como lengua -conciencia idiomática colectiva propia, diccionarios y gramáticas, y una tradición oral y escrita definidas-.

A este respecto, citaremos hoy a Antonio Ubieto en su obra «Orígenes del Reino de Valencia»:

«Después de la conquista de Valencia se produciría la implantación del nuevo idioma, traído por los repobladores catalanes», teoría sobre la que “los filólogos actuales hasta se apoyan en una leyenda romántica (y falsa) que identifica a las figuras femeninas que adornan la puerta del Palau de Valencia con las representantes de las setecientas ilerdenses que vinieron a repoblar Valencia”, afirma: “Toda la teoría se cae sola. Convendrá, por un lado, que sus sustentadores se enteren de quiénes fueron los almorávides; y por otro que repasen los recuentos de los catalanes afincados en Valencia a partir de 1238. Se asentaron en unas 485 casas, sobre un conjunto de unas tres mil. Y de ese total, sólo 90 eran de gentes de Lérida (catalán occidental), mientras que el resto (395) procedían de tierras que hablan catalán oriental (condado de Barcelona)”.

“Espero ansioso la explicación documentada de por qué se impuso el catalán occidental (Lérida) en Valencia y no el catalán oriental (Barcelona), si los de Lérida sólo aportaron un 20 por ciento de la catalanidad, conjunto que hay que diluirlo con la inmigración de Montpeller y la aragonesa. Y que todas juntas no supusieron un aumento del cinco por ciento de la población aborigen”.

Los trabajos de Ubieto desde la Universitat de Valéncia desmontaron desde los años 60 las tesis catalanistas, lo que le costó enemistad y amenazas de compañeros profesores e incluso de alumnos adscritos a organizaciones estudiantiles apesebradas por la Cataluña falangista de Dionisio Ridruejo, llegando a sufrir incluso amenazas de muerte y ataques a su patrimonio, lo que finalmente le costó tener que abandonar Valencia y exiliarse en su Zaragoza natal en 1972. Pero de este tema hablaremos otro día en El Faro de Valencia.

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